Reseña de la investigación realizada, por el Dr. Xulio Concepción Suárez

Tesis doctoral “Aportaciones de Catolicismo Social Agrario al progreso comunitario y tecnológico del mundo rural asturiano. La experiencia cooperativa del Cuarto de los Valles (Tineo, Asturias, 1950-1980).

Autor: Raúl Carbajal López

Director: Dr. Cipriano Barrio Alonso

Presentada por el Departamento de Filosofía, grupo CTS, de la Universidad de Oviedo, el día 6 de julio en la Sala de Juntas del Campus Universitario del Milán.

Anotación previa,

por Xulio Concepción Suárez

Una tesis novedosa y oportuna en tiempos de cambios

Tuve el honor de leer de primera mano una tesis doctoral muy oportuna a los tiempos, con un título ya solidario desde las primeras palabras: social, agrario, comunitario, experiencia cooperativa... Se podría concluir tras la lectura que se trata de una tesis que analiza de forma exhaustiva el mundo rural asturiano en el pasado, al tiempo que reflexiona sobre su situación en el presente para proyectar un futuro más solidario en lo posible.

Como disfruté con la presentación por el autor en la defensa presencial (y virtual al tiempo) que hizo en la Sala de Juntas ante el tribunal correspondiente: exposición pausada, tonos y ritmos vocálicos variados, pausas calculadas, síntesis por capítulos, visualización multimedia por puntos correlativos, distribución de tiempos bien programados...

Casi tres horas, entre precisiones del tribunal y respuestas del doctorando, que se hicieron cortas, pues mucho se podría haber prolongado la lectura colectiva, con tantos puntos de vista y ventanas abiertas por los contenidos de la tesis. Para cerrar la sesión con la calificación sobresaliente más adecuada, a la espera más probable del cum laude.

A modo de conclusión: para seguir construyendo en el tiempo, con un lenguaje habitado, solidario en lo posible, y con las tecnologías del milenium

En fin, una tesis imprescindible en estos tiempos, con muchos campos de aplicación multidisciplinar, lo mismo en el territorio habitado de la zona estudiada, que en cualquier espacio rural de la sociedad asturiana de montaña, mucho más allá de regiones y fronteras.

Los recursos digitales, las redes sociales, la videoconferencia..., permitirían hoy un mejor tratamiento y discusión en equipo a la hora de concretar las medidas locales para el fomento del trabajo cooperativo, desde la escuela primaria hasta la residencia de mayores, pasando por las sucesivas etapas estudiantiles, laborales, teletrabajo..., y similares.

Simplemente, formas renovadas de aquella estaferia, la andecha, la esquisa, el concecho..., que bien atestigua el léxico asturiano de siempre: antes, de trabajo físico, con ferramientas manuales y escasos recursos; hoy, de trabajo más bien digital, en redes virtuales, con muchos más recursos, que bien estaría, fueran llegando ya a una inmensa mayoría, y no sólo a los más privilegiados, urbanos, acomodados...

Un paisaje lingüístico, simplemente más humano, con la misma raíz que recuerda el humus: la tierra, sin ir más lejos

Insiste el autor en su discurso expositivo, argumentativo..., en términos como “humanizado, deshumanizado, deshumanizador...”. En una primera lectura por encima, se diría que el campo léxico pudiera resultar más bien teórico, sólo conceptual: referido al ser abstracto, a la naturaleza humana frente a las divinidades; el suelo frente al cielo. A todo más, el cuerpo frente al alma; lo material frente a lo espiritual.

En una segunda lectura, en cambio, podemos seguir leyendo con ese criterio más humanista del lenguaje habitado, que se fue sucediendo y transformando desde los primeros supuestos léxicos: indoeuropeos, por lo menos, en este caso. Así, la respuesta al término humano empleado como objetivo de la tesis podría encontrarse en la misma raíz de la palabra.

Todo un paisaje verbal tejido en dos palabras: homo-humus..., lo que son las paradojas

Porque tal vez, ese paisaje más humanizado, humanista..., que late en el lenguaje del autor, sería aquel en el que el ser humano, la humanidad..., viviera en verdadera relación equilibrada -realmente ecológica- con la tierra; de ahí, todas esas formas del mismo campo léxico y semántico, incluida la transhumancia con idéntica raíz y sentido inmemorial. Por lo menos, antes y ahora, lo advertirían las palabras.

El paisaje toponímico tinetense confirmaría la misma función solidaria del nativo con su territorio habitado, con la tierra en que ha de convivir por necesidad, con mejor o peor ceño. Unos cuantos nombres del suelo podemos seguir leyendo: La Comuña, El Cruceiro, La Cruz de los Vaqueiros, El Xugu la Bola, Pousada, La Escuita, Los Hospitales, Las Tabiernas, La Escrita, El Tsindeiru, La Mortera, El Viveiru, El Rio la Fame...

Todo un lenguaje toponímico tinetense a la hora de compartir en obligada equidad un mismo suelo que respetar para seguir sobreviviendo. O a la hora de aprovechar las ofertas del terreno según sus posibilidades para sembrar, o para recoger lo que produjera cada paraje concreto: ni se sembraba trigo, escanda, centeno..., en suelos húmedos; ni se despreciaban los espacios lamizos, humedales, boscosos, cada tipo de arbolados, de frutales..., allí donde el terreno los propiciaba más abundantes. Los topónimos son bien descriptivos en cada palmo de terreno.

Una tesis, en definitiva, con el objetivo de seguir construyendo un paisaje más humanizado en el sentido remoto de la palabra: voz indoeuropea, *dhghom- (tierra), de donde el latín humus, y el mismo homo (hombre); o humanus (relativo al hombre, la humanidad). El equilibrio, la fusión compartida de ambos términos, homo-humus, sin más ismos, con todas sus variantes hasta estos mismos días. Lo que son algunas gratas paradojas: verbales y no-verbales en este caso, pero, en definitivas, milenarias.


Autor: Dr. Xulio Concepción Suárez.

Doctor en Filología y especialista en la conformación del mundo rural asturiano. Página web